La entrevista de trabajo

Concejalía de Desarrollo Económico, Empleo e Innovación -Ayuntamiento de Segovia

¿Qué ocurre si improviso en la entrevista?

Es una buena pregunta, y aunque prepararse no está reñido con improvisar, siempre es mejor que nos preparemos un posible guión de antemano con las preguntas que nos podrían hacer y las respuestas que deberíamos aportar.

Preparar la entrevista no es tan difícil ni requiere tanto tiempo como a priori podamos pensar, simplemente necesitamos práctica, práctica y práctica.

Vale, esto queda claro, pero cómo conseguimos realizar una entrevista “excelente”.

No vayas de "farol"

Así que, pongámonos manos a la obra y comencemos por revisar nuestro CV, no añadas nada “creativo” que no puedas aplicar ni explicar, ya que la mayoría de las preguntas que nos plantearán derivarán de la información que hayamos aportado en él -¿por qué dejó el último trabajo?, ¿qué funciones desempeñaba en esa empresa?, …-. Si dejamos nuestro trabajo anterior por una situación “complicada”, prepara una respuesta lo más “positiva” posible. Si conocemos bien nuestro Currículum y estudiamos las dudas que pudiera generar, estaremos mejor preparados para todas aquellas preguntas que nos vayan a hacer.

¡Ah! y no olvides actualizar tu CV y llevar una copia escrita por si en esos momentos no dispusieran de una impresa.

Memoricemos la oferta

Porque normalmente, cuando una empresa publica una oferta y especifica una serie de requisitos estos datos nos pueden dar una idea del perfil profesional que están buscando exactamente.

No hacer caso de esa información y acudir a una entrevista cuando se nos indica, por ejemplo, disponibilidad para viajar y sabemos de antemano que no disponemos de ella, implica perder nuestro tiempo, y peor aún, perder el del reclutador. Pensar eso de “como mi cv es muy atractivo, puede que no pase nada si no cumplo con este requisito”es un tremendo error, pues si en una oferta se indica este requisito es porque “ese requisito” es necesario para el puesto.

Informémonos sobre la empresa

Porque hoy en día, con internet -web corporativa, blog, LinkedIn, Facebook, Twitter, buscadores,…- no extraer información de una empresa “es un error” y porque en muchas entrevistas nos preguntarán qué sabemos sobre la empresa en la que queremos trabajar. Es básico indagar y conocer a qué se dedica, no solo porque nos ayudará a enfocar nuestra entrevista, sino porque si buscamos la información estamos demostrando motivación e interés y es más que probable que en nuestro puesto de trabajo actuemos de la misma manera.

Es imprescindible conocer los valores, la cultura, el sector en el que opera una compañía, actividad que realiza y los productos que ofrece.

Adaptémonos al mercado laboral

Y para ello, la mejor manera de hacerlo es indagar sobre el mercado laboral. Y cuando decimos esto, no nos referimos a saber si hay mucha o poca oferta de empleo, sino de conocer los sectores en los que más empleo se genera, los perfiles profesionales más demandados, las herramientas que más se utilizan, los tipos de contrato, los horarios, los salarios, …

Porque ya no se trabaja ni con las mismas herramientas ni con el mismo sistema de trabajo que hace años y porque para la misma profesión se nos piden conocimientos más amplios y más variados, conviene que no nos quedemos estancados en lo que ya sabemos y que ampliemos nuestros conocimientos.

En la entrevista siempre podremos decir que estamos mejorando nuestro inglés, o haciendo un curso de community manager vía Youtube, ….

Seamos puntuales

Porque no hay nada que cause peor efecto a un entrevistador que la falta de puntualidad. Si llegas tarde a la entrevista, es bastante probable que también llegues tarde a tu puesto de trabajo.

Lo óptimo sería acudir al lugar de la entrevista con bastante antelación para evitar la impuntualidad. ¡Ojo!, llegar con antelación no significa acudir a la entrevista con demasiada antelación, sino evitar contratiempos. Con llegar al lugar de la cita 5 minutos antes es suficiente.

Si por cualquier circunstancia vamos a llegar tarde, sería necesario y una muestra de respeto hacia el entrevistador llamar con antelación para informar de tal circunstancia.

Y aunque pueda parecernos una idea de perogrullo, cuando acudamos a una entrevista, siempre solos mejor que acompañados, pues de otro modo ya estaríamos dando a entender nuestra inseguridad y falta de confianza en nosotros mismos.

Cuidemos nuestra imagen y nuestro lenguaje no verbal

En este sentido, aunque se nos ha repetido hasta la saciedad que hay que acudir a una entrevista con traje, corbata -si somos hombre- y tacones -si somos mujeres-, puede no ser una buena idea si no nos sentimos cómodos de esta manera, pues nuestro lenguaje corporal lo reflejará. Si una vez indagada la empresa, conocemos que no es necesario un vestuario tan formal, bastará con que acudamos a la entrevista de forma correcta, con ropa en buen estado, que conjunte y que sea de colores no excesivamente llamativos, “discretitos” -azul, negro, marrón-.

Sobre la comunicación no verbal, decir, que en muchas ocasiones, prestamos más atención a lo que queremos que nuestro cuerpo diga que a la pregunta que nos está haciendo el entrevistador y esto puede provocar que perdamos la capacidad analítica, la comunicación con el técnico, la atención y la naturalidad. En este sentido, es primordial preparar la entrevista, pues cuanto más seguros nos sintamos en ella, mejor será nuestra comunicación.

Y como muestra de lo que sería recomendable, sirva un botón:

  • Si nos pasan a una sala y esperamos sentados, deberíamos levantarnos cuando llegue el entrevistador para saludarlo.
  • Mantener el contacto visual con el entrevistador.
  • Sentarnos de una manera que nos haga sentir relajados.
  • Acompasar nuestro discurso con el movimiento de nuestras manos.
  • Sonreír, sonreír y sonreír. No se trata de hacer el payaso, pero si sonreímos de manera natural nos sentiremos más cómodos y conectaremos mejor con la persona que tengamos delante.
Recopilemos información de entrevistas anteriores

Como se suele decir, “de los errores se aprende”. Por ello, es importante llevar un registro de errores y aciertos de la entrevistas que hayamos realizado con anterioridad para mejorar los aspectos más negativos, reforzar los más positivos y, lo más importante, evitar cometer los mismos errores una y otra vez.

"Es tu momento, no lo tomes como un examen, sino como una oportunidad de mejorar tu posición."